L.R.G.
Si después de la tempestad viene la calma,
parece que en cuanto acontece a la plaza de toros de Córdoba, ésta tardará en
llegar. Culminado el mini ciclo taurino, siguen alzándose voces en contra de
una organización que ha perjudicado de lleno a la categoría de la plaza, al
mundo del toro, a la afición y sobre todo a la imagen de Córdoba. Todo muy
lamentable. En la mente de los aficionados hay dos chivos expiatorios, por un
lado la Propiedad y por otro la empresa arrendataria. Unos y otros enzarzados
en un pulso, a priori, han dado al traste con la feria.
Para reflexionar sobre lo acontecido, la
Tertulia Taurina Santa Marina se erigió en anfitrión de varias peñas taurinas
de la zona con el fin de recopilar opiniones. Junto a la tertulia organizadora,
en su sede de La Sacristía, asistieron representantes del Club Calerito,
Tertulia Taurina “Manolete”, Peña Taurina José Luis Torres, Casa del Toreo, “La
Montera” y de la Federación Provincial Taurina con su presidente a la cabeza.
La conclusión de la velada es que todos mostraron su malestar por la
organización y el desarrollo de los festejos, no siendo de recibo la suspensión
de una corrida de toros, la falta de novilladas picadas, la presentación del
ganado y el baile de precios desconcertando al público. Quedó de manifiesto,
igualmente, la preocupación por el futuro a corto plazo ya que el año que viene
se cumplen 50 años de Los Califas y esta efemérides merece especial atención.
Se dio un toque de atención a la propiedad para que cambien el criterio de
adjudicación de la plaza con el fin de evitar, en lo posible, esta situación a
todas luces indeseable. Especial interés suscitó, sobre todo, la figura de los
jóvenes a los que hay que ir acostumbrando a ir a la plaza con carteles
atractivos y buena política de precios.
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